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La Bolsa y el parón inmobiliario Imprimir E-Mail
viernes, 27 de julio de 2007
No hace mucho que disponemos de las cifras macroeconómicas españolas relativas al 2006. El Banco de España nos comunica que la riqueza financiera de las familias alcanzó los 918.316 millones de euros al final del año pasado. Dicha cifra representa el 94% del Producto Interior Bruto (PIB) nacional que se situó en 2006 en los 976.189 millones de euros. Los activos financieros de los españoles (acciones, fondos de pensiones) llegaron a ser de 1,75 billones de euros a finales del pasado mes de Diciembre.

Son cifras bastante buenas para nuestro país. Sin embargo también hay que mencionar un aspecto, que aunque no es preocupante, debe vigilarse. Hemos presenciado un incremento del 18% entre 2005 y 2006 de la deuda financiera de las familias españolas – préstamos, créditos y cuentas pendientes de pago. La cifra se ha situado en los 832.289 millones de euros, otra vez según los datos publicados por el Banco de España. Este nivel supone un nuevo máximo histórico en el endeudamiento de las familias – en torno a 130.000 millones de euros más que al término de 2005 – y ya equivale al 85,25% del Producto Interior Bruto (PIB). Las deudas que los españoles mantienen con las instituciones de crédito alcanzaron a finales del cuarto trimestre del año 2006 un incremento del 18,89% y la mayor parte de éstas son los préstamos que marcan los 778.695 millones de euros, un 19,15% más. Menos peso tienen otras cuentas pendientes de pago y que subieron hasta los 53.593 millones de euros. No cabe duda de que el consumismo y el alto precio de la vivienda son quienes provocan este incremento del 18%. Estamos ante el mayor ritmo de crecimiento anual de los últimos siete años.

Es cierto que el endeudamiento es un buen instrumento catalizador en finanzas y por tanto es un buen dinamizador de la economía a todos los niveles, estatal, empresarial y personal. No obstante, no debemos olvidar una regla básica a este respecto y que no es otra que la base de la teoría del EVA (Economic value added). La idea consiste en tener siempre en mente que el retorno a conseguir de nuestra inversión debe ser superior al precio medio ponderado de nuestro coste de capital (ROIC-WACC). Con esto quiero decir, que si nos hemos endeudado para comprar una casa y ésta sube de precio, hemos creado valor pero si por el contrario el precio baja o su crecimiento se mantiene por debajo del incremento del coste de nuestra financiación, no creamos valor, e incluso perdemos dinero, vía coste de oportunidad.

Esta misma situación es la que se dio en Japón a finales de los ochenta, y su economía todavía hoy, intenta desembarazarse de dichas circunstancias. También se ha visto en Alemania en los últimos años, donde se ha vivido un destacable parón económico, y donde parece que la banca alemana empieza a digerir esta coyuntura a través del saneamiento de balances. De todas formas el caso japonés es un caso extremo que debe servir como paradigma a evitar en este sentido. La idiosincrasia económica japonesa es muy distinta a la occidental, y es difícil que en Europa o en EEUU, veamos problemas del tipo japonés.

En Europa se utiliza mucho más el alquiler que en España y se centran más en disponer de un buen plan de pensiones en el banco que en poseer la casa en la que habitan. Es lógico. Esta última “obsesión” es la que ha disparado el mercado hipotecario en España y consecuentemente la extensión temporal de las hipotecas hasta los 30 ó 40 años donde el banco consigue incrementar su negocio prestando a más largo plazo y obteniendo más intereses por ello. La cuota de amortización del principal es casi nula en los primeros años del préstamo, ya que casi exclusivamente se abonan los intereses.

Este mecanismo puede continuar por un tiempo pero en economía casi todas las variables buscan a largo plazo su punto de equilibrio, y ha bastado un adecuado incremento en los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) para ver un desaceleración de los precios de la vivienda, con el consiguiente retroceso en las cotizaciones bursátiles de inmobiliarias, bancos, e incluso de compañías hoteleras. No olvidemos, que la Bolsa y nuestra microeconomía personal están tan interrelacionadas, como para incluso poder llegar a decir, que son una misma cosa.

El Ibex ha recortado su exitosa progresión en los últimos años- del entorno del 100% desde el año 2004- y ha descendido de los 15.500 puntos hasta estar consolidando ahora los 15.000. Las más perjudicadas, las inmobiliarias con su máximo exponente en Astroc, pero también las compañías hoteleras han experimentado descensos en sus cotizaciones. SolMelia ha caído un 8% en las últimas siete sesiones ya que el valor de sus activos se ha visto contagiado de este efecto, y su Valor Actual Neto (VAN) aparenta menos. Sin embargo, se estima que su ingreso medio por habitación se incrementará en lo que queda de año y por tanto la rentabilidad de sus activos. Enfocando un período de alta actividad en el sector hotelero como es el verano, ¿es esta una buena oportunidad de compra? Hay que estudiarlo.

Los dos grandes bancos españoles BBVA y Banco Santander también se ven envueltos entre los amasijos de esta desaceleración del precio de la vivienda, y sus cotizaciones parecen aletargadas, ¿es esta una buena oportunidad de compra? También habrá que estudiarlo.
 
 
       
 
 
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